Liber Gomorrhianus

11 Junio, 2017 – Espiritualidad digital

No pienses. No hables. Sólo mira

Llega el Adviento, y te dice el sacerdote: «¡Tienes que prepararte para recibir al Señor!». Llega la Navidad, y te dice el sacerdote: «Jesús ha nacido. ¡Tienes que nacer de nuevo!». Llega la Cuaresma, y te dice el sacerdote: «¡Tienes que convertirte!». Llega la Semana Santa, y te dice el sacerdote: «¡Tienes que morir!». Llega la Pascua, y te dice el sacerdote: «¡Tienes que resucitar!» (¡Ahí es nada!). Llega Pentecostés, y te dice el sacerdote: «¡Tienes que recibir al Espíritu!».

Lo que más me gusta es que llega el día de la Santísima Trinidad, y el sacerdote se calla. Debe callarse, debemos callarnos. Si acaso, una sola palabra: ¡Mira!

Esta fiesta no se deja atrapar por los consejos morales de los clérigos, que tantas veces nos empeñamos en decir a la gente lo que debe hacer. Esta fiesta es para almas contemplativas. ¿Queda alguna?

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo. Ahí los tienes: el Padre, el Hijo y el Amor. No pienses; sólo mira. Mira desde dentro, desde el alma, con ojos de fe. Y déjate extasiar. Sin «cosas raras», que «éxtasis» significa salir de uno mismo. Mira y goza hasta que olvides tu propia existencia.

(SSTRA)