Evangelio 2018

8 junio, 2017 – Espiritualidad digital

¡El cura en el bar, y el laico en el altar!

Nos reunimos un grupo de sacerdotes, y un laico asistió para asesorarnos en ciertas cuestiones. El hombre, al verse ante semejante auditorio, aprovechó la ocasión para soltar «todo lo que llevaba dentro». Y nos reprochó a los clérigos que estábamos separados de los laicos, que dividíamos la Iglesia entre quienes mandan (nosotros) y quienes obedecen (ellos), etc. A mí me daba la risa por dentro, porque nunca nadie me hace caso, así que ya puedo mandar lo que sea, que si quieres arroz, catalina. Y, sobre todo, porque todos los sacerdotes estábamos en esa reunión por mandato suyo.

Sin embargo, tenía razón en lo que decía, y no en lo que pedía.

Sentaos aquí mientras voy allá a orar… Adelantándose un poco, cayó rostro en tierra. Cristo siempre cuidó esa distancia, la del sacerdote segregado de entre los hombres y ofrecido a Dios. Cuando los sacerdotes no la cuidamos, dejamos al pueblo sin pastores. Y ¿sabéis lo que sucede después? Que acaba el sacerdote en el bar, mientras el laico no baja del altar. ¡Qué despropósito! Al final, algunos querían que bajásemos para subir ellos. Pero sólo al altar, que a la Cruz nadie quiere subir.

¡Qué cosas! En fin…

(XTOSESA)