Evangelio 2018

5 junio, 2017 – Espiritualidad digital

Cuando la palabra hiere

Cuando los sumos sacerdotes, escribas y ancianos que escuchaban a Jesús se sintieron heridos por sus palabras, intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos.

Nunca hagas eso. Cuando la palabra de Dios te hiera, no la emprendas contra el mensajero. Muchos, por desgracia, continúan obrando así. Escuchan en el sermón del sacerdote algo que los hiere, y piensan: «Esto lo dice contra mí; la tiene tomada conmigo. ¡Cómo se atreve a ponerme en evidencia delante de todo el mundo!». ¡Pobrecillos! Creen que el sacerdote no tiene otra cosa que hacer que emprenderla con un solo feligrés entre los cientos que asisten a misa.

No ha sido el sacerdote, ni tampoco el evangelio. Ha sido el Espíritu. Él ha querido que te dieses por aludido con esas palabras. Probablemente, ni el sacerdote ni los demás feligreses se han dado cuenta. Todo ha quedado entre el Espíritu y tú. Pero, ahora, es necesario que te dejes herir, que aceptes la corrección, y que ese dolor que te produce la palabra sea cauterio que limpie tus heridas y transforme tu vida para bien.

Además, te diré otra cosa: ¡Mucho peores son los que nunca se dan por aludidos!

(TOI09L)