Evangelio 2018

2 junio, 2017 – Espiritualidad digital

Dolor de amor

Se ha dicho que un santo es un pecador que ama a Jesucristo. Pocas definiciones de la santidad he encontrado que me parezcan más luminosas, aunque de ella excluyo a la Santísima Virgen.

¿Puede un pecador amar a Jesucristo? ¡Puede!

Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero. Y lo dice quien había negado tres veces a Cristo en su Pasión. No miente, dice verdad. Y esa verdad le duele como un cuchillo clavado en el centro del corazón.

No temas. Nuestros pecados y debilidades no pueden impedir que nos enamoremos de Jesús, si abrimos el corazón al Espíritu Santo. Él es, no sólo el Amor de Cristo por nosotros, sino también el amor con que lo amamos. Por eso, también Él es el dolor de nuestras culpas; dolor de amor que quema como fuego y arranca lágrimas ardientes.

Nuestros pecados, si luchamos, desaparecerán cuando Dios quiera. Pero, entre tanto, amemos. Que también los criminales se enamoran. Sufriremos más, porque a quien no ama no le duelen sus traiciones. Pero ese mismo dolor nos llevará a amar más. Y diremos a Jesús, sin miedo: «Señor, soy un pecador, y mil veces te he ofendido. Pero sabes que te amo».

(TP07V)