Evangelio 2018

1 junio, 2017 – Espiritualidad digital

¿Cómo esperar al Espíritu?

No hay, en Jesús, dos corazones. Hay un solo corazón, humano y divino a la vez, que arde en amor a Dios y a los hombres.

Y, aunque hay en Él dos voluntades, uno solo es ese Amor, que mueve tanto a su voluntad divina entregada al Padre como a su voluntad humana, postrada en obediencia y caridad.

Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos.

Ese Amor es el Espíritu Santo, cuya llegada esperamos con ansias de enamorados el día de Pentecostés. Sale del Padre y llega al Hijo. El Hijo lo entrega al Padre. Y, como si en esa corriente hubiera el centurión, con su lanza, provocado un derrame, del Hijo brota hacia las almas en gracia y las diviniza. Desde ese momento, Cristo habita en ellos.

¿Cómo esperar al Espíritu Santo? Como se espera al Amor. Como se espera un beso. Como un sediento espera el agua. Como se espera la luz cuando es de noche. Quienes lo esperan así, el próximo domingo lo acogerán en sus almas. Y sabrán, sin que medien palabras humanas, que Dios los ama.

(TP07J)