Evangelio 2018

30 mayo, 2017 – Espiritualidad digital

La mejor forma de rendir el alma

Poco antes de subir al Padre, cuando, a las puertas del cenáculo, Jesús estaba a punto de salir para adentrarse en la noche de su Pasión, miró el Señor al cielo y dijo a Dios: He llevado a cabo la obra que me encomendaste. Horas después, gritaría desde la Cruz: Todo está cumplido (Jn 19, 30). Y entregaría su Espíritu.

¡Quién nos diera poder hacer nuestras estas palabras antes de morir! Si, llegada la hora de rendir cuentas, una mirada hacia atrás en nuestra vida nos moviera a exclamar, antes de entregar el alma: «¡He hecho lo que Dios me pidió!», pienso que moriríamos de un ataque agudo de alegría.

Estamos a tiempo. Espero que lo estemos. Aún podemos llegar a esta noche y decir que, durante todo el día, hemos buscado hacer sólo su voluntad. Y, después, mañana; y pasado; y al otro… Si cada noche pudiéramos decir: «Hoy sólo he buscado obedecer a Dios», moriríamos con la paz de quien ha cumplido la misión.

Claro que, para que así sea, debemos negar nuestra voluntad muchas veces durante el día; y someternos a una dirección espiritual que nos ayude a discernir la voluntad de Dios. Vale la pena. ¿Verdad?

(TP07M)