Evangelio 2018

27 mayo, 2017 – Espiritualidad digital

La alegría completa

La alegría admite grados; no es como la muerte. Nadie puede estar un poco muerto, ni muy muerto. Sin embargo, se puede estar un poco alegre, bastante alegre, muy alegre, loco de contento, y… Ahora os imagináis a alguien brincando por los pasillos, y os equivocáis. El grado superlativo de la alegría no es ruidoso, sino sereno. Quien está completamente alegre descansa en el silencio su alegría. No confundáis alegría con euforia, porque no es lo mismo.

Pedid y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. La frase de Jesús debe leerse en su contexto. Esa alegría completa no es el resultado de haber recibido los bienes implorados. Antes de eso, la alegría llena el corazón del cristiano en el mismo momento en que pide en el nombre del Señor.

Pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere. Cuando un cristiano ora así, no es él quien ora, sino el propio Cristo quien, por su Espíritu, ora desde el alma del cristiano. Y es esa identificación con Cristo, que convierte al cristiano en el hijo amado del Padre, la que llena el alma con la alegría perfecta.

(TP06S)