Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

Jesús, mi hogar

Entre los hombres –y las mujeres– el amor es, frecuentemente, moneda de cambio: te amo si me amas, te amo para que me ames, ámame y te amaré, etc. Por eso, cuando le preguntas a alguien por un amor roto, no es raro que vuelque las culpas sobre quien dejó de amarle: «Esto es cosa de dos», te dicen. «Si me hubiera tratado mejor, aún le amaría» …

Es lo que me fascina de Dios. En Dios, el amor no es moneda, sino hogar. Una moneda la guardas y la usas; en un hogar vives o te marchas, pero el hogar sigue ahí, con las puertas abiertas para cuando quieras regresar. Cristo no te ama dándote algo –aun cuando su propio cuerpo te lo da en alimento–; Cristo te ama mostrándote la llaga de su costado e invitándote a vivir en Él.

Como el Padre me amó, así os he amado yo. Y es que cristo vive en el Padre; está en Él y en Él mora. Permaneced en mi amor. Es decir: «Ven a vivir en Mí y quédate, no te marches. Entra en mi costado y no salgas de allí».

Amar a Cristo es vivir en Él.

(TP05J)