Liber Gomorrhianus

16 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

La pizarra de Dios

Harto de explicar una y otra vez lo mismo, cuando te das cuenta de que no te han comprendido, procuras simplificar. Que entre por los ojos lo que no entró por el oído. Y, entonces, haces un dibujo, lo señalas, y dices: «¡Esto es!». Si has logrado condensar en una sola imagen cuanto quisiste explicar con mil palabras, quizá te comprendan.

Por eso la Cruz es la pizarra de Dios: Se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo.

Lo más desconcertante, y a la vez la señal suprema de la genialidad divina, es que Dios permitió que fuera el demonio quien dibujase, mientras encargaba a su Hijo que dotase de color el cuadro. La Cruz fue obra de Satanás; la Redención, obra de Cristo. Pero esa dulce obediencia perfumó la Cruz de tal manera que cuantos la miran comprenden, en una sola intuición, el Amor de Cristo. ¡Qué grandeza, la de Dios!

Déjame decirte algo: ojalá los hombres, al verte actuar, comprendieran que amas a Dios. Ojalá fueras dibujo de Cristo.

(TP05M)