Liber Gomorrhianus

12 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

La muerte de un cristiano

Vista desde aquí, la muerte de un cristiano se parece mucho a una vela que se apaga. El rostro del ser querido –su mirada, su expresión, su sonrisa– se pierde entre las sombras, y las mismas sombras atraviesan su frontera para envolver también a los vivos.

Es entonces cuando la fe te permite alzarte sobre las tinieblas y pasar al otro lado. ¿Cómo se ve, desde el cielo, la muerte de un cristiano?

Voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde yo voy estéis también vosotros.

Desde el otro lado de la Cruz, se ve a Cristo ascendiendo a la derecha del Padre, y llevando, en sus gloriosas llagas, su oración por el cristiano. El Padre besa las llagas del Hijo, y el Hijo vuelve. Mira al cristiano, le sonríe, toma su mano, y, el alma, extasiada, sale de la oscuridad de este mundo hacia la luz que mana el rostro de Cristo. La oración de la Iglesia la acompaña en ese viaje y la precipita hacia la claridad eterna del eterno Amor.

No hay nada malo en la muerte de un cristiano. Lo malo se queda aquí.

(TP04V)