Evangelio 2018

10 mayo, 2017 – Espiritualidad digital

Carne de burro

De niño me enseñaron que «la carne de burro no es transparente». Era la forma en que pedían que me echase a un lado cuando me situaba entre el televisor y mis hermanos. Cruel, pero cierto. Y cuando estorbas, estorbas.

Nada más agotador que esas personas que parecen estar siempre levantando la mano, queriendo llamar la atención y actuando como si gritaran: «¡Miradme, miradme!». Si los tienes cerca, no te dejan fijarte en nada más que en ellos. Por eso acabas deseando tenerlos a cierta distancia, o darte la vuelta en cuanto levantan la mano.

El que me ve a mí, ve al que me ha enviado, dice el Señor, refiriéndose a su Padre. Y pienso yo que ojalá cada uno de nosotros, con nuestra forma de comportarnos y de tratar a los demás, pudiéramos decir: «El que me ve a mí, ve a Cristo». Si fuéramos transparentes a Él, tendríamos la seguridad de no ser carne de burro, sino de santo.

Ojalá quienes nos tratasen acabaran sabiendo poco de nosotros y mucho de Cristo. Claro que, para llegar a esto, nos haría falta una intensa vida de oración que nos llevara a identificarnos con Él, y mucha, muchísima humildad.

(TP04X)