Liber Gomorrhianus

9 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

Vivo tranquilo

Si Dios me hubiera prometido que voy a tener salud hasta que muera, y que los míos tendrán una existencia feliz hasta que mueran, y que hará buen tiempo hasta que muramos todos, tendría que estar agradecido, aunque sentiría mucha vergüenza cada vez que mirase un crucifijo. Por otro lado, todas esas promesas tendrían un final: «hasta que muera». Y, cuando muriese, ya no habría salud, ni buen tiempo.

Dios no me ha prometido eso. Y también se lo agradezco, porque me ha prometido algo infinitamente mejor: Mis ovejas escuchan mi voz (…). No perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Y es que lo que más temo es vivir lejos de Dios. Por eso me conforta el que el Buen Pastor me haya prometido que viviré junto a Él eternamente, y que nadie me apartará de su lado.

Eso no quiere decir que nadie lo vaya a intentar. Habrá tentaciones, sacudidas, dudas y dificultades. He temblado y sé que temblaré. Pero, si no dejo de escuchar su voz, si no falto a mi oración de cada día, no caeré. El propio Jesucristo, hijo de Dios vivo, me lo ha prometido. Y Él es fiel. Vivo tranquilo.

(TP04M)