Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

8 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

Pedro, el lobo, y el asalariado

Me contaron de niño, como a vosotros, el cuento de Pedro y el lobo. Aquel pequeño pastor se excedió dando la voz de alerta, y creando una alarma innecesaria. Cuando, de verdad, llegó el lobo, nadie lo creyó. Había gritado demasiado. Pecó por exceso.

Pero también se puede pecar por defecto, y ese defecto se llama cobardía: El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. ¿Por qué meterse en líos? El asalariado quiere ser popular: adula los oídos de las ovejas, porque la feligresía suele agradecer que les hablen de la bondad de Dios, de su misericordia y su perdón, y de una cierta bondad innata en todos los hombres. Pero cuando el asalariado tiene que advertir contra el pecado, o proclamar la existencia del infierno, o poner en guardia a las ovejas contra el demonio, prefiere callar. Y eso es huir. No quiere ser tildado de apocalíptico, ni de antipático. Entonces el lobo tiene el campo libre.

Sólo el buen pastor alimenta a sus ovejas con la verdad.

(TP04L)