Liber Gomorrhianus

1 Mayo, 2017 – Espiritualidad digital

Nuestro San José

Este año, San José ha venido a mi parroquia. Creo que llevaba tiempo llamando a las puertas, pero el ruido, tan frecuente en estas vidas que llevamos, me impedía oírlo. Seguro que fue culpa mía. El caso es que, allá por el mes de febrero, mientras celebraba la Santa Misa, lo escuché con tanta fuerza como suavidad. No quise hacerle esperar más, y, finalizada la comunión, lancé al aire la idea de realizar una colecta para comprar una talla de San José. En menos de una semana habíamos recaudado más de lo necesario.

Nuestro San José está acompañado del Niño Jesús. Entre ambos sujetan una sierra con la que trabajan un tronco de madera. Es lo mejor para una parroquia: un San José que trabaja con Dios. No trabaja Dios con San José, sino que el padre, al unirse al trabajo del Niño, convierte su trabajo en oración.

He escrito que es lo mejor para una parroquia, porque a las parroquias venís personas trabajadoras. Y, al ver al santo patriarca trabajando, recordáis que, si unís vuestra labor a la suya, la unís también a la de Cristo, y convertís el trabajo en prolongación de la Eucaristía. Así da gusto trabajar.

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