Evangelio 2018

24 abril, 2017 – Espiritualidad digital

El que no se sorprenda de nuevo…

Uno de los problemas que los cristianos tenemos para dejarnos sorprender por la Escritura es que, si hemos recibido buena formación, aparentemente contamos con casi todas las respuestas, y por ello no nos damos por aludidos con las preguntas. Cuando Nicodemo escuchó decir a Jesús: El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios, quedó sumido en el estupor. Nosotros leemos las mismas palabras, y pensamos: «el bautismo nos hacer nacer a la gracia». Pasamos al párrafo siguiente. Pero eso no significa que hayamos entendido. Significa solamente que nos lo han explicado.

¿Puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? El nacimiento que Nicodemo conoce es el biológico, cuando el hombre nace «hacia fuera», hacia los seres creados.

El nuevo nacimiento es un nacer hacia dentro. A través de los sacramentos, el Espíritu saca al hombre, cruzando una puerta interior, hacia la eternidad, donde mora con él. No basta, para entenderlo, haber estudiado teología sacramental. Es preciso tener vida interior, y haber cruzado una muerte a la que pocos se arriesgan.

Por eso, ante el evangelio de san Juan, prefiero el estupor de Nicodemo al bostezo de quien todo lo sabe.

(TP02L)