Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

22 Abril, 2017 – Espiritualidad digital

Si tuviéramos fe

Cuando uno celebra su boda, lo que menos le apetece es enfadarse con los invitados. No creo que Cristo resucitado pueda contrariarse por tener que reñir a los suyos; al fin y al cabo, ya ha vencido toda batalla. Pero no fue elegante, por parte de los cristianos, recibir la victoria de Cristo con incredulidad. Tampoco ese día, el más grande de la Historia, estuvimos a la altura.

Se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, porque no había creído a los que lo habían visto resucitado. De la misma forma había reprendido a los dos de Emaús.

Esas reprensiones estaban más dirigidas a nosotros que a ellos. Porque ellos, al fin y al cabo, lo vieron, y, al verlo, cesaron sus dudas. Pero nosotros, muy probablemente, no lo veremos en esta vida; tendremos que esperar hasta alcanzar su orilla. Entre tanto, debemos creer a quienes lo habían visto.

Más me preocupan quienes no tienen a quien creer, porque nadie les habló. Porque mayor reprensión mereceremos nosotros que ellos. ¿Acaso no nos dijo Jesús Id al mundo entero y proclamad el evangelio? ¿Lo estamos haciendo?

(TP01S)