“Evangelio

20 Abril, 2017 – Espiritualidad digital

Creer sin tocar

Quizá pensaba en este momento Juan cuando escribía: Lo que contemplamos y tocaron nuestras manos: al Verbo de la vida, pues la vida se hizo visible (1Jn 1, 1–2). Jesús, en la noche del domingo, se había aparecido a los apóstoles, temerosos y asustados, y les había invitado a tocarlo: Palpadme, y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos.

¡Qué bien lo entendemos! El sentido del tacto es el mejor remedio contra el miedo. Toma la madre la mano del hijo asustado, y el niño, al contacto con la piel de su mamá, recupera la calma. ¿Nunca has puesto tu mano en el hombro de quien está preocupado o triste? Ese contacto, tan personal y directo, es certeza de la cercanía de un ser querido, y por ello aporta seguridad. Quien toca o es tocado sabe que no está solo. Y lo sabe en las células, que es donde necesita saberlo, porque son las células las que tiemblan.

No es por halagar nuestra vanidad, pero tenemos mérito. No tocamos a Cristo, y creemos. No lo palpamos, y lo amamos. Sé que parafraseo a san Pedro; de él lo he aprendido.

¡Qué tremenda es la fe!

(TP01J)