Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

19 Abril, 2017 – Espiritualidad digital

Al menos conservaste la memoria

Les ha sucedido lo de aquel proverbio tan cierto: «el perro vuelve a su vómito» y «la puerca lavada, a revolcarse en el cieno» (2Pe 2, 22). Estas palabras parecen estar pensadas para aquellos dos discípulos que iban caminando a una aldea llamada Emaús.

Un día encontraste a Jesús, y, loco de amor, decidiste romper para siempre con el pecado y con la muerte. Querías vivir eternamente, porque la eternidad era Él. Junto a Él caminaste, dejando atrás cuanto fuiste… Hasta que el Señor se adentró en las sombras que preceden a la luz.

Te quedaste quieto. Titubeaste, y, asustado por las sombras, te diste la vuelta. «¿Y si no hay nada? ¿Y si, después, todo era mentira o sugestión? Ya no lo veo. ¿Y si ha muerto? ¿Y si nunca existió, si fue un sueño?»… Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día.

Tomaste el camino de vuelta hacia tu sepultura, dispuesto a encerrarte allí. ¡Pobre idiota! ¿No ves que, después de haber conocido a Cristo, nada colmará tu corazón si no es Él?

Quédate con nosotros. ¡Menos mal que, aunque perdieras la fe, no perdiste la memoria!

(TP01X)