Evangelio 2018

18 abril, 2017 – Espiritualidad digital

Como una niña perdida

¿Te perdiste alguna vez cuando eras niño? ¿Lloraste? Habías perdido de vista a tus padres, y desconocías el camino hacia casa. El mundo, que hasta entonces era un lugar apasionante, se te convirtió, de repente, en campo de batalla poblado de enemigos y repleto de peligros. No había en él un lugar para ti. De sentirte en casa y protegido, habías pasado a sentirte extraño e indefenso.

Por eso llora María: Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto. Desde que conoció a Jesús, el mundo había cambiado para ella. Cristo era su padre, su madre y el camino hacia su hogar; su único punto de referencia para orientarse en la vida. Ahora siente que lo ha perdido, y se ve desorientada, extraña y forastera en un mundo hostil que ya no es el suyo. Está perdida, no sabe a dónde ir, ni quiere ir a ningún sitio si Cristo no está en él.

– ¡María! – ¡Rabbuní!… Ante aquella voz, y ante aquel rostro, María recupera la orientación. Los caminos vuelven a llevar a lugares definidos, y ella sabe hacia dónde dirigir sus pasos. De nuevo es niña. Tiene hogar, y sabe cómo llegar a él.

(TP01M)