Liber Gomorrhianus

17 Abril, 2017 – Espiritualidad digital

Galilea

Es lunes, pero es domingo. Durante ocho días prolonga la Iglesia este domingo de Pascua, y así se complace en recorrerlo despacito, aprovechando cada minuto del Día de los días.

Ayer recibíamos la noticia de labios de un sepulcro vacío de muerte y rebosante de luz, y hoy es el mismo Jesús, resucitado y eterno, quien se muestra a las mujeres que habían acudido a embalsamar su cuerpo. Como si fuera una consigna, les repite la misma frase con que había anunciado su triunfo sobre la muerte antes de padecer: Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea. Allí me verán.

¿Por qué a Galilea? Porque allí comenzó todo. Y es preciso comenzar de nuevo. No podemos continuar la vida donde la dejamos antes de la Semana Santa, porque aquella vieja vida ha quedado sepultada para siempre. Hoy nacemos, volvemos al punto de partida y empezamos a vivir, pero ahora vivimos para Dios.

Habéis vuelto a nacer. Y no de una semilla corruptible, sino de una incorruptible: la palabra de Dios, viva y verdadera (1Pe 1, 23). Por eso volvemos a Galilea. Porque hoy comienzan nuestras vidas, y ya no tendrán fin. Nuestra vida, en adelante, es Cristo.

(TP01L)