Evangelio 2018

11 abril, 2017 – Espiritualidad digital

Las dos noches

Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.

Pero la noche de Judas nada tiene que ver con la noche redentora del Calvario. La noche del traidor es el manto de oscuridad que cubre el alma de quienes huyen de Dios y se sepultan en su pecado. Esas tinieblas no tienen otra salida que el abismo, la desesperación y la muerte. Es una noche terrible, porque quien la habita odia la luz y no quiere acercarse a ella sino para tratar de apagarla. ¡Cuántos han decidido que no hay sitio para Cristo en sus vidas, y que, si alguna vez ocupó un lugar en su existencia, debe ser desalojado de allí!

Distinta es la noche del Calvario: es la de la afrenta, pero es también la de la soledad, la de la obediencia, la del sacrificio y la muerte ofrecidas a Dios como ofrenda agradable. Adonde yo voy no me puedes seguir ahora. Si no podemos adentrarnos con Jesús en esa noche es porque aún no hemos roto con las falsas luces de este mundo. Pero esa noche, la del Calvario, conduce a una luz eterna y resplandeciente.

Me seguirás más tarde… Cuando te conviertas a Mí.

(MSTO)