“Evangelio

6 Abril, 2017 – Espiritualidad digital

La encrucijada

Cuando Jesús dice a los judíos: Antes de que Abrahán existiera, yo soy, sus palabras sólo podían ser interpretadas de dos maneras: O se trataba de Dios vivo, y entonces debían caer de rodillas, o se trataba de un blasfemo, y entonces debían lapidarlo inmediatamente. No había tercera opción.

La primera opción, la terrible posibilidad de que Dios estuviera ante ellos en carne mortal, estaba bien avalada: aquel hombre, Jesús, había realizado milagros y pronunciado palabras que iban mucho más allá de las capacidades de una criatura. Los escritos de los profetas, por otra parte, parecían darle la razón. Pero, en ese caso, a los escribas y sumos sacerdotes, depositarios temporales de las promesas divinas, les había llegado el tiempo de rendir cuentas, y tenían que hacerlo ante un hombre, aunque se tratase de Dios encarnado. Sabemos que no es fácil: muchos que rezan día y noche no se humillarán nunca a rendir cuentas de su vida a un director espiritual.

Por eso cogieron piedras para tirárselas. La segunda opción se acomodaba mejor a su soberbia. Ya sabes: «Creo en Jesucristo, pero no en la Iglesia. A mí no me va a decir ningún sacerdote lo que tengo que hacer».

(TC05J)