“Evangelio

31 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

¡Respóndeme!

Faltan dos semanas para que escuchemos en nuestros templos, mientras nos acercamos a depositar nuestro beso en la Cruz, los improperios de Miqueas: Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

Y se hace muy difícil responder. La pregunta lleva tantos siglos en el aire que el dolor de esa respuesta que no llega es ya insoportable.

Trataban de matarlo… Intentaban agarrarlo… ¿Por qué? ¿Qué había hecho, qué ha hecho Jesús? ¿Es un delincuente, un ladrón, un asesino, un peligro para la humanidad? ¿Acaso va armado, o ha amenazado de muerte a alguien? ¿Qué te he hecho?

Y, sin embargo, esa fuerza terrible que grita ¡Crucifícalo! está también dentro de mí. Se trata de ese «hombre viejo» que quisiera matar todo atisbo de vida espiritual; es la carne, herida por el pecado, que odia al alma tocada por Dios. Hay en mí una fuerza que desearía que Dios estuviera muerto para erigirse, ella misma, en dios.

A ese «hombre viejo» es a quien debo llevar, por la penitencia, a la cruz. Quizá allí, como el buen ladrón, se amanse y se convierta. Y el verdugo pase a compartir la muerte de su víctima. Entonces estaré redimido.

(TC04V)