Liber Gomorrhianus

30 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

El poder de un hombre que dice «no»

¡Qué terrible es el misterio de la libertad humana! Ante un hombre que dice «no», ni el propio Dios puede cambiar su decisión si él mismo no se convierte. Como las olas rompen contra el acantilado, así el poder de Dios, cuando tropieza con un «no» del ser humano, se quiebra y se desmorona en llanto de impotencia: ¡Y no queréis venir a mí para tener vida!

Paradójicamente, el hombre es poderoso cuando dice «no» a Dios. Tiene, en ese instante, el poder de destrozar el corazón de su Creador, de llevar a la Cruz al Redentor, y de matar a Aquél que le dio vida. ¡Qué poder tan terrible!

Sin embargo, cuando el hombre dice «sí» a Dios, no tiene ningún poder. Se rinde ante el Amor, y le permite a ese Amor desplegar todas sus maravillas en él. En ese instante, el poderoso es Dios. Él santifica, Él redime, Él restaura lo que estaba destruido y sana lo que estaba enfermo. Un hombre que dice «sí» es instrumento dócil del Amor de los amores. ¿Qué poder han tenido los santos, sino el de Dios?

Por eso la Virgen María, al decir «hágase», abrió las puertas de la redención.

(TC04J)