Liber Gomorrhianus

29 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Obediencia

La vida de Cristo podría resumirse en esta frase: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que viere hacer al Padre. El sacrificio con que nos redimió consistió, principalmente, en su obediencia. Yo no puedo hacer nada por mí mismo.

La mejor manera que tenemos de unirnos a Él, ahora que la Semana Santa se acerca, pasa por decir, cada noche, algo semejante: «Hoy no he hecho nada por mí mismo. He pasado el día obedeciendo a los dictados de Dios. A la hora de rezar, estuve rezando; a la hora de trabajar, trabajando; a la hora de descansar, descansando. Y, a la hora de tratar a mis hermanos, los he tratado según el corazón de Cristo, no según mis simpatías y antipatías». Si pudiéramos decir esto con verdad, antes del descanso nocturno, podríamos estar seguros de que hemos pasado el día crucificados con Cristo.

No nos pide Dios que tengamos ideas geniales, ni que hagamos cosas extrañas. Nos pide que rindamos nuestro juicio y nuestra voluntad, que obedezcamos al director espiritual, y que nos sometamos a un horario que es la entrega de nuestro tiempo. Es decir, que obedezcamos junto a quien, obedeciendo, nos redimió.

(TC04X)