Evangelio 2018

27 marzo, 2017 – Espiritualidad digital

No bajo

El diálogo entre aquel funcionario real y Jesús, trasladado desde Caná al Calvario, resulta sobrecogedor.

Señor, baja antes de que se muera mi niño. Clavado en la Cruz, tus manos no pueden posarse en la cabeza de mi hijo. Y tus pies no pueden llegar hasta mi casa. Si Tú mismo estás al borde la muerte, ¿cómo podrás dar vida a quienes mueren? Baja de la Cruz, baja antes de que se muera mi niño.

Anda, tu hijo vive. Estás muy equivocado. Podría bajar de la Cruz, encaminarme a tu casa y posar mis manos sobre la cabeza de tu hijo. Él se levantaría, recobraría el aliento, y viviría durante unos años para morir después. Sin embargo, desde este leño, os daré a tu hijo y a ti una vida que no acaba. Mejor me quedaré aquí, como se mantuvo Moisés en lo alto del monte, orando por la vida de su pueblo. Anda, tu hijo vive.

Y creyó él con toda su familia. Recibió aquel hombre mucho más de lo que había pedido. Pidió una vida temporal, y obtuvo vida eterna para muchos. No temas acercarte a la Cruz. Cuando parece que Dios pierde, es cuando más ganamos todos.

(TC04L)