Liber Gomorrhianus

24 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Mirad cómo me veo…

Cuando se habla de las tentaciones de Cristo, pocas veces se hace referencia a la idolatría. Pero ese pecado condensaba toda tentación. El mismo demonio lo invitó a postrarse ante él y rendirle culto.

Pero no fue sólo Satanás. Los hombres lo tentaron para que adorase a sus ídolos. Quisieron hacerlo rey, para que adorase el poder; lo invitaron a bajar de la Cruz, para que adorase el placer; quisieron que callara la verdad y adorase la mentira; le lanzaron adulaciones fingidas, para que adorase el prestigio humano…

El Señor, nuestro dios, es el único Señor. Desde lo alto de la Cruz, Cristo parece gritar: «Mirad cómo me veo, por no querer agradar a nadie sino a Dios, por negarme a caer postrado ante quien no sea Él, y por no desear entregar mi vida sino al único Señor. No haré vuestra voluntad, aunque me cubráis de falsa gloria; haré sólo la suya. Y si así me veo por obedecerle, mil veces lo prefiero a verme cubierto de riquezas por obedeceros a vosotros y morir después».

¿Te parece duro? A mí me parece fascinante, la única verdad. Porque esa profesión de fe nos libera. Sólo quien adora así es libre.

(TC03V)