“Evangelio

22 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

La ley convertida en crucifijo

De los fariseos había dicho Jesús: No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen (Mt 23, 3).

Ahora dice: Quien los cumpla y enseñe (los preceptos de la ley) será grande en el reino de los cielos. Y se refiere a Sí mismo. Por eso, antes de examinarnos sobre si cumplimos o no, si enseñamos o no, contemplemos a quien hizo ambas cosas. Quizá así nos enamoremos.

Cristo ha llevado a plenitud la ley en el Calvario. Más aún: Él, Cristo crucificado, es nuestra ley. Si a Moisés le entrego Dios el decálogo escrito en piedras sobre el Sinaí, a nosotros nos ha entregado la ley entera, viva y sangrante, en el Gólgota.

Si aquella primera ley mostraba el camino hacia el Mesías, Cristo, nuestra ley, es el Camino hacia el cielo. Y quien quiera llegar a las moradas eternas –enseña santo Tomás– no tendrá sino que amar lo que Cristo amó en la Cruz, y despreciar lo que Él, crucificado, despreció.

Clavado en el leño, Cristo amó la gloria de Dios, su santa voluntad, y la salvación de los hombres. Despreció los bienes terrenos, las alabanzas humanas y los deseos carnales. He ahí la ley convertida en crucifijo.

(TC03X)