Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

16 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

¡Maldito egoísmo!

Epulón nunca saldrá del Infierno. Ya sé que nadie sale nunca del Infierno, salvo los demonios, y ésos salen para incordiarnos. Pero Epulón no es un personaje real; es un modelo.

¿Sabéis por qué Epulón nunca saldrá del Infierno? Por sus lamentos. Cuando se queja ante Abrahán del estado en que se encuentra, su mayor preocupación, y el motivo de que no quiera ver allí a sus cinco hermanos es que me torturan estas llamas. Condenado, sigue siendo tan egoísta como en vida. Y no me digáis que la preocupación por sus hermanos es señal de una cierta generosidad, porque la familia es parte del propio cuerpo. ¡Si al menos se hubiera preocupado por los pecadores, como los pastorcitos de Fátima! Pero una persona egoísta no podrá nunca gozar del Amor de Dios. Ni siquiera puede conocerlo.

Lo que pudo haber sido y no fue: suponed que Epulón hubiese dicho: «¡Cuánto siento haber ofendido a Dios, con lo bien que me trató! ¡Cuánto siento no haberme ocupado de Lázaro, y no haber aliviado su pobreza!». En ese momento, el demonio lo echaría del Infierno a patadas, para que no corrompiese a los demás condenados. Pero eso nunca sucede. ¡Maldito egoísmo!

(TC02J)