Evangelio 2018

15 marzo, 2017 – Espiritualidad digital

No todo el monte es Tabor

Apenas hace tres días que contemplábamos a Santiago y a Juan en el Tabor. ¡Qué bien se estaba allí! Todos los dolores, preocupaciones, y penas parecían haber quedado atrás, y la hermosura de la faz de Cristo llenaba de paz el aire.

Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Esta mujer debió pensar que todo el monte es Tabor, y, como cualquier madre, quería «lo mejor» para sus hijos. Pero ni todo el monte es Tabor, ni ese Tabor, durante nuestra vida temporal, es «lo mejor» para unos pecadores que no se han purificado.

No sabéis lo que pedís. Ni lo sabían ellos, ni lo sabemos nosotros cuando suplicamos a Dios que nos ahorre los sufrimientos de esta vida. No hemos comprendido que, tras haber quedado heridos por el pecado, lo que aquí no purifiquemos lo tendremos que purificar en el Purgatorio.

El Hijo del hombre va a ser entregado… Jamás me he atrevido a pedir sufrimientos a Dios. Pero, si Cristo va a padecer por mí, hay una osadía que puedo acometer: le pediré no separarme de Él, y, después, abrazándolo fuertemente, cerraré los ojos.

(TC02X)