Liber Gomorrhianus

13 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Manual de salvación para el perfecto egoísta

Si no puedes evitar ser egoísta, al menos encauza tu egoísmo hacia la vida, y no hacia la muerte.

Venga, sé egoísta, pero hazlo bien: trata con cariño a los demás, aunque sea por la cuenta que te trae. ¿No has oído cómo el Señor dice: No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará?… ¡Si parece todo un manual de salvación para el perfecto egoísta!

«Oiga, cada vez que me encuentro con usted, lo que me pide el cuerpo es ignorarle, o, peor aún, llamarle cualquier cosa. Pero, como soy un perfecto egoísta y quiero que Dios me lo perdone, le voy a tratar bien, y hasta voy a sonreírle y a morir, si es preciso, por usted. Sepa que lo hago por puro egoísmo; así Cristo morirá por mí».

No parece muy elegante, pero Dios es muy comprensivo. Y, al final, quien no hace lo que quiere, acaba queriendo hacer lo que hace. Y ya se encargará el Espíritu de que un día puedas decir: «Lo que antes hacía por egoísmo, lo hago ahora por amor. Mi egoísmo, bien orientado, se ha matado a sí mismo».

(TC02L)