Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Los riesgos de vivir de fe

No sabemos cuánto duró aquel dulcísimo momento que los tres apóstoles compartieron con Jesús sobre el Tabor. Pero, durante ese tiempo, todos sus sentidos y potencias se embriagaron de cielo. No podían pensar sino en Dios, no podían ver sino a Dios, no podían sentir sino a Dios. Señor, ¡qué bien se está aquí!

Y, desde luego, no podían pecar. Por nada se hubieran separado de quien los llenaba con tanta dulzura. Jesús los sedujo como sólo Dios puede seducir.

Precisamente por eso, aquel momento no podía durar toda la vida, como hubiese querido Simón. Sé lo extraño que parece, pero es importante que el hombre pueda pecar. Porque, si no puede pecar, tampoco puede amar. Si vive en estado de seducción continua, no es dueño de su vida ni puede entregarla; se la están robando.

Pasó la Transfiguración, y quedó grabada en lo profundo del alma. Ya nada sentían, pero lo sabían: Jesús era Dios. Y, sabiéndolo, Pedro lo negó tres veces. Es el riesgo de vivir de fe: cuando vives de lo que sientes, te entregas sin querer. Cuando vives de lo que sabes, tienes que querer entregarte. Y es más difícil. Pero sólo esa entrega es amor.

(TCA02)