“Evangelio

7 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Desea lo que pides

Hay quienes piensan que el buen Dios está obligado a concederles todo cuanto piden cada vez que alzan su voz a los cielos. No son conscientes de que, en muchas ocasiones, lo peor que podría sucedernos en que Dios nos otorgase lo que pedimos. No todas las peticiones que formulamos en la oración son un ejemplo de sensatez. Algunas de ellas, si fueran atendidas, nos acarrearían la muerte o la desgracia. Por eso dice san Pablo que nosotros no sabemos pedir como conviene (Rm 8, 26).

Vosotros orad así: «Padre nuestro que estás en el cielo»… En el Padrenuestro, es el mismo Jesús quien pone en nuestros labios las palabras que dirigimos a Dios. No hay, en esta oración, una sola súplica que pueda perderse en su camino al cielo. Y podemos estar seguros, cada vez que lo rezamos, de que, con cada Padrenuestro, llegamos al corazón mismo de Dios.

Aún mejor que conformarse con rezarlo es meditarlo. Y, al considerar cada una de sus peticiones, ir acomodando los deseos de nuestro corazón a esas plegarias, de modo que, más que pedir lo que deseamos, acabemos deseando lo que pedimos. Esa purificación del deseo es el comienzo de la santidad.

(TC01M)