Liber Gomorrhianus

6 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Bálsamo en las llagas del Crucifijo

Si hubiera que escribir una lista de las excusas más usadas para eludir el cumplimiento de los preceptos evangélicos, ésta figuraría en el «top ten»:

– «¿Cómo quiere usted que vea a Cristo en este energúmeno egoísta que me hace la vida imposible?».

Y es que las palabras del Señor –Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis– son más o menos fáciles de cumplir cuando alguien te pide pan o agua, o cuando un familiar está enfermo. Pero ver el rostro de Cristo en quien parece empeñado en mostrarte lo peor de sus pecados no es tan fácil.

Con todo, si no eres capaz de ver el rostro de Cristo en el egoísta, en el envidioso, en el mentiroso y el calumniador, no podrás sentarte a su derecha cuando Él vuelva. Por eso, déjame ofrecerte una pista:

A Jesús no lo verás en la tierra sino crucificado. Y esos pecados de tu prójimo son las llagas de un crucifijo, porque hieren el corazón de Cristo. Trata bien a esa persona, y estarás ungiendo con cariño las mismísimas llagas del Señor. Lo que no te pague el pecador, te lo pagará su Redentor.

(TC01L)