“Evangelio

5 Marzo, 2017 – Espiritualidad digital

El atajo que el demonio mostró a Jesús

Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Conocemos muy bien las tres tentaciones: Di que estas piedras se conviertan en panes… Si eres Hijo de Dios, tírate abajo… Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

Pero, si lo miras bien, las tres tentaciones no son sino tres formas distintas de una única seducción diabólica: «Puedes salvar al mundo sin necesidad de pasar por la Cruz. Si eres Hijo de Dios, esquiva el sufrimiento. Acaba con el hambre en el mundo, muestra abiertamente tu gloria y clava de rodillas a todo mortal. Toma el mando de los pueblos y acaba con los tiranos».

El maldito rodeo, el atajo de Satanás. Puede que fuera una tentación a la medida de un Mesías, pero muchos cristianos han caído en ella. Toman lo dulce del cristianismo: el Amor de Dios  y su misericordia. Pero ni hacen penitencia, ni están dispuestos a pensar en el pecado, ni consideran las penas del Infierno. «¡La Cuaresma es alegría!», dicen. Pero omiten que esa alegría le costó angustia y lágrimas de sangre al Señor.

La Cuaresma también es tristeza; y tristeza santa. Que sin Cruz no hay salvación.

(TCA01)