Evangelio 2018

2 marzo, 2017 – Espiritualidad digital

Una forma peculiar de ver la vida

La gente piensa que la vida es para vivirla, y por eso se afanan en conservar lo suyo. Si alguien se acerca a quitarles la vida, se defienden o huyen. ¿Por qué crees que, hoy día, las parejas apenas quieren tener hijos? ¿Por qué huyen los hombres, cuando consiguen unos días de asueto, a lugares lejanos con afán de «desconectar»? No quieren que nadie venga a quitarles la vida. Lo más triste de esta batalla es que está perdida de antemano: lo que no le quiten sus semejantes se lo quitará la muerte.

El cristiano sabe que la vida no es para vivirla, sino para entregarla. El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. Lo que diferencia a un cristiano de otras personas es que él ha mirado un crucifijo y se ha enamorado. En esa mirada, ha entendido que la vida puede dar mucho fruto cuando se entrega generosamente, por el impulso de un gran amor.

Por eso el cristiano no huye de quienes vienen a quitarle la vida. Al contrario, se acerca a ellos y deja que su vida se la vivan otros. Entonces encuentra vida eterna.

(TC0J)