“Evangelio

25 Febrero, 2017 – Espiritualidad digital

La secreta sabiduría del niño

La secreta sabiduría del niño reside, curiosamente, en su impotencia. Ningún niño se angustia con la carga de tener que ganarse la vida y alimentar a los suyos. Para el niño, la vida se recibe como se recibe la leche materna. Él no tiene más que acoger lo que sus padres le entregan, dejarse cuidar, y ser dócil. No veréis a un niño sudar agobiado por la hipoteca de la casa.

El que no acepte el reino de Dios como un niño no entrará en él. Sólo un adulto piensa en salvarse, como si la salvación fuera el fruto de un ímprobo trabajo o de innumerables esfuerzos. Sólo un adulto siente angustia por no poder salvar a otros, como si recayera sobre sus hombros la responsabilidad de salvar, no sólo su alma, sino también las de los demás. Sólo un adulto se siente frustrado por no poder solucionar las vidas de quienes le rodean.

El niño juega, llora, y se alimenta. El santo reza, hace penitencia y comulga. Paradoja: a ese niño no le niega Dios nada de cuanto pide en su oración. Por eso otros se salvan por él.

Nadie tiene que ganarse el cielo. El cielo se recibe.

(TOI07S)