“Evangelio

18 Febrero, 2017 – Espiritualidad digital

La gran tentación del caminante

La gran tentación del caminante no es la fatiga, sino el descanso. Durante la marcha, el caminante se endurece, y, aunque reniegue en ocasiones, continúa andando, deprisa o despacio. Pero es necesario descansar, porque las energías del hombre son limitadas. De cuando en cuando, aparece una fuente, y conviene detenerse y reponer fuerzas. Entonces surge la gran tentación del caminante:

Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas

¿Por qué no prolongar el descanso? ¿Por qué no beber otra copa, por qué no comer un poco más, por qué no ir al cine todos los días, por qué no ver una hora más de televisión, por qué no dormir siesta más a menudo? Al fin y al cabo, bastantes dificultades tiene la vida; ellas solas bastan para santificarme. ¿Por qué no tratarme un poco mejor?

Y, al final, el descanso del caminante se convierte en meta anticipada, y el que hasta entonces avanzaba termina convirtiendo la tienda en hogar. Ahora nunca llegará a su destino. En dos semanas ha engordado tanto, que ya ni siquiera puede andar.

Es más difícil descansar con sobriedad que caminar. Y, sin embargo, es necesario. Aprende a mortificarte, también en el descanso.

(TOI06S)