Evangelio 2018

14 febrero, 2017 – Espiritualidad digital

Gracias por los que siembran

Cuando un hombre comienza a existir, su alma se encuentra lastrada por el primer pecado. La fe no puede brotar de una tierra árida por generación espontánea. Es preciso recibirla, como recibe el suelo la semilla y el agua. Todo ello requiere el trabajo de un sembrador. Los padres que llevan al niño a bautizar, el sacerdote que sirve de cauce al Espíritu, los educadores que instruyen al niño, y después al joven, en la fe… Sin maestros ni sacerdotes, no habría cristianos.

Curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios». ¿Has dado gracias por las personas que sembraron en tu alma la semilla, y por quienes la hicieron crecer? Hoy es buen día para que lo hagas, mientras celebramos a los santos Cirilo y Metodio, que llevaron esa misma semilla a los pueblos eslavos. Piensa en tus padres, en los sacerdotes que ha pasado por tu vida, en tus catequistas, en los buenos amigos que te hablaron de Dios… ¿Qué habría sido de ti sin ellos?

Y sé dócil a la gracia. Reparte con generosidad lo que recibiste, para que, un día, otras personas den gracias a Dios por haberte conocido.

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