“Evangelio

10 Febrero, 2017 – Espiritualidad digital

Fides ex auditu

En el fresco de Miguel Ángel que adorna la capilla Sixtina, Dios Padre toca con su dedo el dedo de Adán, y le infunde vida. Pero, poco después, ese mismo hombre escuchó el discurso seductor de la serpiente y quedó volcado hacia la muerte. Su corazón no volvió a prestar atención más que ese oráculo del pecado que –según la Escritura– el malvado escucha en su interior. Por eso Dios se queja, una y otra vez, de que el hombre no atiende a su Palabra.

Él, apartándolo de la gente, le metió los dedos en los oídos. Es el momento de la Nueva Creación. Dios Hijo, el nuevo Adán, aparta al hombre de la seducción de la serpiente y de los ruidos del mundo, lo lleva al silencio de la oración, y, ahora, en lugar de tocar con su dedo el dedo del hombre, toca sus oídos. La fe –dice san Pablo– entra por el oído (Rm 10, 17).

Cuando te recojas en oración, escucha. Medita en tu interior la Palabra de Dios, deja que ella te instruya por dentro, y guárdala como el tesoro más preciado. Ella es el dedo de Cristo sanando tu oído y purificando tu corazón.

(TOI05V)