Liber Gomorrhianus

7 Febrero, 2017 – Espiritualidad digital

¡Tradición! ¡Tradición!

¿Recordáis a Topol en «El violinista en el tejado», levantado hacia el cielo ambos dedos índice y gritando con todas sus fuerzas: «¡Tradición! ¡Tradición!»? Me lo ha evocado el evangelio de hoy: Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.

En aquella película, al menos la tradición era sagrada. La palabra «tradición» se refiere a algo que ha sido entregado. Anteriormente, eran los padres quienes entregaban sus costumbres a los hijos, y así de generación en generación. Hoy no. Hoy las tradiciones las crean la TV, el cine y las redes sociales. Son tradiciones exprés, porque no necesitan siglos para consolidarse. En cosa de treinta años (ni una generación), en España se han convertido en tradicionales el divorcio, el aborto, la homosexualidad y la increencia. Y muchos, según ha dicho el Señor, han dejado a un lado el mandamiento de Dios para aferrarse a la tradición de los hombres. Ésos me dan lástima. Y quienes quieren hacer compatible el mandamiento de Dios con las nuevas tradiciones me dan miedo. No puede haber armonía entre Cristo y Beliar (2Co 6, 15).

Es urgente que aprendáis a estar en el mundo viviendo según Dios.

(TOI05M)