Evangelio 2018

6 febrero, 2017 – Espiritualidad digital

Las plazas

En las plazas confluyen los caminos; eso las convierte en lugar de encuentro. Allí se ven las caras quien marcha de Norte a Sur, y quien viaja de Este a Oeste. También los desorientados acaban siempre en alguna plaza, y allí preguntan a quien encuentran para que les oriente.

En el lugar donde vivo, la plaza es enorme. La mitad la llenan las mesas de los bares, incluso en invierno. Y allí, en los soportales, puedes encontrar la cafetería, el estanco, el hipermercado, y el inevitable chino, amarillo habitante de las plazas.

Entiendo perfectamente que, al paso de Jesús, los habitantes del pueblo colocaban a los enfermos en la plaza. Era, sin duda, el mejor lugar para encontrar a quien siempre estaba de paso. Jesús pasaba, se detenía, y los enfermos le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto.

Lo que entiendo menos es que haya cristianos que no pisen una plaza, aunque pasen horas en el templo. ¿Acaso no entienden que somos el borde del manto de Jesús?

Me da la impresión de que han creído que se santificarán en el templo. No se han dado cuenta de que su templo son las plazas.

(TOI05L)