Evangelio 2018

5 febrero, 2017 – Espiritualidad digital

Los amigos de un apóstol

Mientras le explicaba que la salvación del hombre consiste en creer en Cristo y amarlo, me miraba con gesto torcido. Esperó a que terminase mi explicación, y me dijo: «¿No es injusto? Yo he sido bendecido con la fe. Pero si otros no han conocido a Jesucristo, ¿qué culpa tienen?». Le respondí: «Ellos no tienen culpa. La culpa es tuya».

Vosotros sois la luz del mundo. No se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín. Ése es uno de mis mayores miedos: que nuestras parroquias se conviertan en celemines, que nuestros feligreses no sientan la urgencia de iluminar el mundo.

Si le pides a un discípulo de Cristo que te presente a sus amigos, debería presentarte a un buen grupo de ateos, adúlteros, blasfemos e increyentes. Si, en lugar de eso, te presenta a sus hermanos de la parroquia, motivos hay para echarse a temblar.

Que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre. El apóstol no es el pesado que sermonea sin motivo, ni el tibio que reza como una viejecita y come y bebe como un pagano. El apóstol es quien vive entre pecadores como un santo, y los ama con el Amor de Dios.

(TOA05)