“Evangelio

30 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Esclavos y libres

Aquel pobre hombre, poseído por multitud de demonios, no era dueño de sí. Si, en su día, hizo algo por dejarlos entrar, fue culpable entonces de pecado, ya que le entregó al Enemigo su libertad. Pero, desde el momento en que los espíritus malignos se apoderaron de él, su propia vida dejó de estar en sus manos. Cuando le entregas tu libertad a Satanás, no sabes si la recuperarás. Decir: «No importa, mañana me confieso» es una insensatez. Muchos que lo dijeron no volvieron a confesar.

Espíritu inmundo, sal de este hombre… ¿Cómo te llamas?… Contrasta la debilidad del endemoniado con el aplomo y el autocontrol del Señor. Hasta en la Cruz, Cristo fue dueño de sí. Lo mismo ha sucedido a los santos: cada uno de sus actos de virtud ha sido fruto de una elección personal y libre, realizada muchas veces con enorme esfuerzo y, siempre, con un inmenso amor. Y es que quien le entrega su libertad a Dios no la pierde, sino que la gana. Las cadenas del pecado se rompen, y el «sí» del principio se renueva cada mañana, casi cada minuto.

No habido criatura más libre sobre la tierra que la «Esclava del Señor».

(TOI04L)

Evangelio 2017