“Evangelio

28 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Las otras barcas

Hoy, al meditar el pasaje de la tormenta en el Mar de Galilea, me he fijado en algo en lo que jamás reparé: la barca en la que Jesús dormía no era la única barca en el lago. Otras barcas lo acompañaban –dice san Marcos–.

Me he quedado pensando en esas otras barcas. Después de todo, en la barca de Pedro estaba Jesús; estaba dormido, pero estaba. Y, aunque no hiciera bien Simón en despertarlo, porque un Jesús dormido es toda una incitación a la calma en medio de la tempestad, al menos, en su angustia, Pedro pudo gritar y levantar del sueño al Hijo de Dios. Se ganó un reproche, pero fue escuchado.

En las otras barcas, sin embargo, no estaba Jesús. Y sufrieron la angustia de la tormenta sin tener un Señor a quien despertar. Sufrir sin Dios tiene que ser terrible. Viajar por la vida sin fe, sin un Cristo a quien rezar, es ir muriendo poco a poco sin esperanza alguna.

He dado gracias a Dios por tener fe; por mis padres, que me la transmitieron; y por ese Amor de Cristo que ha quedado dormido en mi alma como una invitación a la paz.

(TOI03S)

Evangelio 2017