Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

21 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Ay, la familia…

Por desgracia, desde Adán y Eva, nada humano nace puro. Los vínculos naturales, como todo lo carnal, están enfermos de egoísmo, y, si no son llevados a la Cruz para ser purificados, engendran muerte en lugar de alumbrar vida. El amor de madre, tan mitificado, tiene más de brutal e instintivo que de amor verdadero. He visto a madres ahogar la vocación de sus hijos o destruir su matrimonio en nombre del amor.

En cuanto a la familia… Fíjate en los parientes de Jesús: Vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. Y, con la excusa de preservar la salud mental del Señor, habrían privado al mundo del Redentor del género humano. Hay familias que son auténticas sepultureras, que atenazan a sus miembros y los acaparan de tal forma que les impiden cumplir la misión que Dios les ha asignado.

Repito: nada humano es bueno si no pasa antes por la Cruz. El propio Jesús, con doce años, rompió la membrana de su propia familia e hizo sangrar el corazón de su Madre por vez primera. Pero Ella, en su angustia, comprendió. Los vínculos carnales requieren de la Cruz para ser transfigurados en lazos espirituales y eternos.

(TOI02S)

Evangelio 2017