Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Dos enfermos y un milagro

Dos personas entraron aquel sábado en la sinagoga. Los dos enfermos: el uno, enfermo del cuerpo, tenía paralizado un brazo. El otro, enfermo del alma, estaba poseído del espíritu de la soberbia y lo juzgaba todo. El enfermo del cuerpo lamentaba cada día su dolencia; por si no fuera suficiente desgracia no poder mover el brazo, también soportaba las miradas de aquellos que lo tenían por maldito. En cuanto al enfermo del alma… Ése era uno de los que miraban.

«Extiende el brazo». Lo extendió y quedó restablecido. En cuando salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Dos personas salieron aquel sábado de la sinagoga: uno de ellos salió feliz, curado y agradecido. El otro salió indignado, con la envidia y el odio añadidos a su soberbia, tramando muerte y más infeliz que nunca.

Ya ves… En el templo entramos todos enfermos, pero no todos salimos de allí curados ni felices. Jesús es salvador para el humilde, pero es juez para quien todo lo sabe.

No quieras saberlo todo. Si eres soberbio, suplica por tu alma. Y el mismo Jesús que sanó al inválido te sanará a ti.

(TOI02X)

Evangelio 2017