Liber Gomorrhianus

14 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Enfermos y pecadores

Sorprendidos de que entrase en casa de Leví, los fariseos decían de Jesús: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!». Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».

Apréndelo bien, no vayas a creer que el Verbo divino ha descendido a la tierra para hacer un recuento de almas puras: Cristo ha venido para curar enfermos y redimir pecadores.

Y eso somos nosotros: enfermos y pecadores. Llevamos a cuestas muchas heridas. La vida nos ha ido golpeando desde niños, y también nuestros pecados han dejado en nosotros huellas de muerte que –aunque pensemos lo contrario– no se curan solas. Ni vivir ni pecar es gratis. Lo único gratuito es la misericordia de Dios.

Y, con todo, muchos rehúsan recibirla porque no son humildes. No están dispuestos a reconocerse enfermos, y apenas admiten ser pecadores más allá de cuatro o cinco pequeñas faltas «de rutina». ¿Para qué confesarse, si no tienen pecado? ¿Para qué ir a misa, si están bien como están?

Mírate bien: ¡Te encuentras tan necesitado! Mira a ese Cristo que te mira, y aprende que ha venido para ti.

(TOI01S)

Evangelio 2017