Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

8 Enero, 2017 – Espiritualidad digital

Me sorprende que no se sorprendan

Cuando Juan se ve ante sí al Cordero de Dios, al que quita el pecado del mundo, como un penitente más que deseara ser bautizado, queda sobrecogido:

Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?

La sorpresa de Juan a mí no me sorprende. Como tampoco la de la Virgen: «Soy yo quien necesito que Tú me alimentes, ¿y Tú te aferras a mis pechos en busca de comida?». Entiendo, también, la sorpresa de José: «Tú, el Dios a quien rezaron nuestros padres, el Dios a quien he dirigido mi oración desde niño, ¿me pides a mí que te enseñe a orar?».

Por el admirable misterio de la Encarnación, el Dueño y Señor de todo lo creado se ha despojado de su majestad y se ha convertido en mendigo de amor. El tres veces santo ha asumido la pobreza de un pecador. El Omnipotente se ha reducido a sí mismo a la indigencia. La sorpresa de los hombres santos ante su humildad no me sorprende.

Me sorprende que no se sorprendan quienes comulgan, que no tiemblen quienes reciben a Jesús indignamente. Me sorprende la frialdad de quienes, a ese Mendigo divino, le dicen «no».

(BAUTSRA)

Evangelio 2017