Liber Gomorrhianus

29 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

La lección de Simeón

Los ancianos enseñan a los niños, y los niños buenos aprenden de ellos.

Hoy, como niños, nos acercamos al anciano Simeón para que nos enseñe a rezar en Navidad. ¡Y qué lección tan valiosa recibimos de este hombre justo y piadoso!

Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones…

¡Mira cómo lloran de alegría los ojos del anciano! En Navidad rezamos con los ojos: ante el belén de tu casa, o el de tu parroquia, o ante una imagen hermosa del Niño Dios. No digas nada: sólo míralo. Como Él es luz para alumbrar a las naciones, sé tú nación para Él, y deja que, a través de tus ojos, la luz que brota de ese Niño penetre hasta lo más profundo del alma y te bañe por dentro en claridades de cielo.

Cuando quieras darte cuenta, estarás llorando tú también. Y, en esas lágrimas, saldrán del alma las impurezas, los apegos, la soberbia y el egoísmo que te sepultaban en tinieblas. Cuanto más llores, mejor. No dejes de mirar.

¡Qué fácil es rezar en Navidad! Lo sabe Simeón, y ahora también lo sabemos tú y yo.

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Evangelio 2017